martes, 25 de mayo de 2010

Preguntas con Poder





Más de 80 preguntas poderosas para tus sesiones de Coaching.

¿Qué es una pregunta de Coaching Poderosa?

De acuerdo con la Mayéutica Socrática, una pregunta poderosa refleja una escucha activa y un entendimiento de las perspectivas del cliente y lo lleva a descubrir, profundizar, comprometerse, tomar acción, ganar claridad, abrir posibilidades o aprender cosas nuevas.

Aquí te comparto más de 80 preguntas que durante estos años me han servido para determinar el perfil del cliente, ayudarlo a reconectar, cambiar perspectivas, tomar conciencia, crear acción, establecer la meta, diseñar un plan de acción y encontrar soluciones propias.

Para determinar el perfil del cliente y tenerlo en cuenta al diseñar el plan de acción personalizado
  1. ¿Qué te encanta?
  2. ¿Qué odias?
  3. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Qué es lo que más te gusta de hacer eso?
  4. ¿Qué te sale bien y fácil?
  5. ¿Qué te cuesta trabajo?
  6. ¿Cuáles son tus fortalezas / dones / talentos?
  7. ¿Qué cosas te cargan / descargan las pilas?
  8. ¿A quién admiras y por qué?
  9. ¿Cuáles son los defectos que te molestan de los demás?
  10. ¿Cuáles son tus formas de auto-sabotaje?

 Preguntas de coaching para reconectarlo / ayudarlo a encontrar un rumbo
  1. Si lo que tienes ahora no te gusta ¿cómo crees que debería ser?
  2. ¿Cómo se sentiría tener idea de para dónde vas?
  3. ¿Cómo te imaginabas que iba a ser tu vida?
  4. ¿Qué te gustaría que pasara hoy que no esté pasando?
  5. Si tu situación financiera estuviera solucionada de por vida ¿qué te gustaría hacer que te hiciera sentir útil?
  6. Si tuvieras una varita mágica…
  7. Si fueras a vivir tu vida a tope ¿de qué sería lo primero que tendrías que deshacerte?
  8. ¿Habría algo que de tener más / menos marcaría alguna diferencia en tu vida?
  9. ¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?
  10. ¿Qué quisieras hacer antes de morirte?
  11. ¿Qué te daría más paz?
  12. ¿Qué te pondría una sonrisa en la cara?
  13. Tu vida sería perfecta de no ser por…
  14. ¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?


Preguntas de coaching para ayudarlo a cambiar de perspectiva
  1. ¿Qué se puede aprender de todo esto?
  2. Esto sólo podría ser perfecto en caso de que tú…
  3. Si la única opción fuera reírse ¿cómo podrías sacarle la gracia?
  4. ¿Hay algo para agradecer en todo esto?
  5. ¿Hay formas de hacerlo diferente?
  6. ¿Qué es lo que tiene más valor de tu óptica actual?
  7. ¿Qué destrezas te ha generado está situación?
  8. ¿Después de esto, te sientes más / menos (tolerante, impaciente, enjuiciador, etc) que antes?


Preguntas de coaching para la toma de conciencia
  1. ¿Qué cosas tendrías que repetir para asegurarte de que en un futuro vas a volver a estar exactamente en la misma situación?
  2. ¿Qué se te cruza por la cabeza cuando piensas en eso?
  3. De seguir cómo vas ¿cómo crees que vas a estar en 10 años?
  4. ¿Hay alguna conexión entre lo que estamos hablando y tus valores o principios?
  5. ¿Qué te impide hacerlo… qué te estás diciendo?
  6. ¿Te estás escuchando? ¿Oíste lo que dijiste?
  7. ¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?
  8. ¿Cuáles son las ventajas de hacer / no hacer eso?
  9. ¿De qué forma contribuye esto a tu vida? ¿Qué te aporta? ¿Qué sacas?
  10. ¿Cómo estás alimentando ese hábito?
  11. ¿Ya te había pasado algo semejante?
  12. ¿Soltar eso significaría dejar atrás qué cosa?
  13. ¿Quién es el que tiene el timón ahora?


Preguntas de coaching para crear acción
  1. ¿Desde hace cuánto vienes pensando en eso?
  2. ¿Cómo te sentirías si ya lo hubieras hecho?
  3. ¿Qué pasaría si lo hicieras?
  4. ¿Qué pasa si no lo haces?
  5. ¿Qué te hace falta para estar listo?
  6. ¿Qué podrías hacer que no estés haciendo?
  7. ¿Qué tienes que dejar de hacer?
  8. ¿Qué sería lo único que podrías hacer en este momento?
  9. ¿Qué se te ocurre que habría que hacer para prepararte?
  10. ¿Qué habría que hacer para que sucediera lo que te gustaría que pasara?
  11. ¿Qué te acercaría a la meta?
  12. Seamos fatalistas, ¿qué es lo peor que podría pasar?
  13. ¿Qué sería lo mejor de lograrlo?
  14. ¿Qué sería lo peor de no lograrlo?
  15. ¿Qué podría hacer que te llamara la atención en lugar de huirle?


Preguntas de coaching para establecer la meta
  1. ¿Podríamos comenzar a trabajar en tu meta ahora mismo o tendríamos que esperar algo?
  2. ¿Cuál es tu motivación principal para alcanzarlo?
  3. ¿Cómo vamos a saber cuándo alcances la meta?
  4. ¿Qué plazo quieres darte para alcanzarla?
  5. ¿Te interesa que te cuente algo de cómo alcanzar metas más fácilmente?
  6. ¿Cómo podríamos voltear eso que me estás diciendo y expresar lo que quieres alcanzar en lugar de lo que quieres dejar atrás?


Preguntas de coaching para diseñar un plan de acción
  1. ¿Con qué cosas cuentas para alcanzar tu meta en este momento?
  2. ¿Cuáles te están haciendo falta?
  3. ¿Cuál podría ser un primer paso?
  4. ¿Qué habría que hacer para descubrir el primer paso?
  5. ¿Quién te podría dar luces con este asunto?
  6. ¿Con quién te podrías juntar que estuviera en la misma onda?
  7. ¿Quién se podría burlar o sabotearte?
  8. Eventualmente ¿qué obstáculos podrías encontrar en el camino?
  9. ¿Cómo podrías evitarlos?
  10. ¿Cómo podríamos poner tus talentos a trabajar por tu meta?
  11. ¿Qué podríamos hacer si tus formas de auto-sabotaje aparecieran en el camino?





Preguntas de coaching para que el cliente encuentre soluciones propias
  1. ¿Cómo te puedo ayudar yo?
  2. Si te estuvieras oyendo ¿qué consejo te darías?
  3. Suena interesante… cuéntame más
  4. ¿Con qué palabra resumirías el asunto?
  5. ¿Cuál sería la mejor pregunta que yo te podría hacer para despejar la situación?
  6. ¿Qué es lo que necesitarías en este momento?
  7. ¿Cómo quieres que reaccione si te sorprendo haciendo eso?
  8. Darle 5 segundos de silencio para que se oiga pensar. No hay que sentirse mal si no responde inmediatamente, probablemente sólo está articulando.








miércoles, 5 de mayo de 2010

Ejemplos del Metamodelo del lenguaje


El metamodelo del lenguaje

El metamodelo del lenguaje nos proporciona un conjunto de preguntas que nos permiten recuperar información desde la estructura profunda del lenguaje a partir de la estructura superficial. Es decir, a partir de las palabras de nuestro interlocutor, podemos hacer una serie de preguntas que nos permiten conocer en más detalle la experiencia completa del otro a través de sus filtros mentales (creencias, valores, etc). Su objetivo es aclarar significados, identificar limitaciones y encontrar opciones. No se trata de tener razón, sino de explorar la experiencia profunda de una persona mientras también el otro obtiene una mayor comprensión de su modelo del mundo.

Orígenes del metamodelo
El metamodelo del lenguaje fue desarrollado por Grinder y Bandler mientras modelaban a dos terapeutas muy exitosos, Fritz Perls (terapia Gestalt) y Virginia Satir (terapeuta familiar). Estos expertos obtenían resultados extraordinarios de sus pacientes pidiéndoles que fueran más específicos sobre lo que contaban, utilizando una serie de preguntas para recoger información y comprender mejor el problema de sus clientes. Grinder y Bandler observaron que, al moverse desde la estructura profunda a la superficial, es decir, al poner en palabras sus experiencias, las personas, de manera inconsciente:
  • Presentaban información parcial sobre la experiencia (omisión).
  • Generalizaban a la hora de observar el mundo y a los otros ignorando posibles excepciones y condiciones especiales (generalización).
  • Sobresimplificaban o fantaseaban sobre lo que es posible o lo que había sucedido (distorsión).
Para recuperar información que faltaba como resultado de las omisiones, generalizaciones y distorsiones, identificaron doce patrones con sus correspondientes preguntas y lo llamaron el metamodelo. El metamodelo del lenguaje busca especificidad y detalles para conocer más profundamente el modelo del mundo de una persona. Toda comunicación humana tiene el potencial de ser ambigua, lo que puede llevar a problemas y, a menudo lo hace. El propósito de estas preguntas es atajar esta ambigüedad para acceder directamente a la información que falta.

Aunque el metamodelo está basado en el trabajo de dos terapeutas, tiene múltiples aplicaciones en todo tipo de ámbitos desde el momento en el que hay dos personas que se comunican.

Una vez dominado, el metamodelo es una herramienta potente y muy útil. Sin embargo, lleva cierta práctica dominar el proceso interrogatorio. Debe ser llevado a cabo con un alto grado de rapport y se debe usar con moderación. En caso contrario la otra persona puede sentirse muy incómoda. A menudo es una buena idea preguntar primero “¿Te puedo hacer una pregunta?”. Si la otra persona responde negativamente, es mejor evitarlo.

Aquellos que aprenden el metamodelo y tratan de emplearlo a discreción en sus conversaciones diarias, como yo, encuentran mucha resistencia. A este tipo de personas se les denomina “metamonstruos” en el argot de la PNL. Recuerda utilizar el metamodelo con mucho rapport y con mucho tacto. La gente tiende a reaccionar muy defensivamente ante cualquier técnica inquisitiva, ya que existe una tendencia habitual a sentirse cuestionado.



Descripción de las preguntas junto con ejemplos

Mientras lees los siguientes ejemplos y sus preguntas correspondientes, asegúrate de que te pones en el lugar de la persona que hace la pregunta. Date cuenta de cómo lo que la otra persona dice limita su propio modelo del mundo, tu comprensión del mismo, y tu propio modelo si aceptas lo que se ha dicho sin cuestionarlo. También observa cómo las preguntas recuperan información u ofrecen más posibilidades.

Omisiones

  • Omisión simple: Algo se deja fuera de la frase.
Ejemplo: “Estoy enfadado”
Pregunta: “¿Enfadado sobre qué?
  • Omisión de índice referencial: La persona o personas u objetos a los que se refiere la frase no están claros.
E: “En recursos humanos no me hacen caso”
P: “¿Quién, exactamente, no te hace caso en recursos humanos?”
  • Omisiones comparativas: Se hace una comparación pero no se explica qué es lo que se está comparando. La frase suele contener palabras como: bueno, malo, mejor, peor, más, menos, etc…
E: “El amarillo es mejor”
P: “¿Comparado con cuál?”
  • Verbo inespecífico: En este caso no está claro cómo se ha hecho algo.
E: “Han rechazado mi oferta”
P: “¿Cómo la han rechazado exactamente?”
  • Nominalización: Un proceso ha sido convertido en una “cosa”. Las nominalizaciones son nombres, pero no los puedes tocar ni poner en una caja. Ejemplos comunes de nominalización son: comunicación, relación, liderazgo, respeto, verdad, libertad, depresión, miedo, amor, alegría, etc… Nuestra tarea es hacer una pregunta usando el verbo para que el proceso se ponga de manifiesto.
E: “La comunicación en la empresa es mala”
P: “¿Cómo te gustaría comunicarte?”

Generalizaciones

  • Cuantificadores universales: Son palabras como todo, nada, siempre, nunca, sólo, todos, etc…
E: “Mi jefe nunca me felicita por lo que hago”
P: “¿Nunca?” o “¿Ha habido alguna vez en la que te haya felicitado?”
  • Operadores modales de posibilidad o necesidad: Palabras que se refieren a la posibilidad o necesidad de hacer algo y que reflejan un estado interno intenso relacionado con nuestras obligaciones en la vida. La clave está en desafiar esa limitación para explorar nuevas posibilidades.
E: “No puedo hacer esto ahora”
P: “¿Y qué pasaría si lo hiceras?” o “¿Qué te lo impide”?
E: “Tengo que aceptar las cosas como están”
P: “¿Y qué pasaría si no lo hicieras?”
Estas preguntas devuelven a la persona la capacidad de elegir y pasa de estar reaccionando a una posición proactiva.

Distorsiones

  • Lectura mental: El que habla dice que conoce lo que otra persona cree, siente o piensa.
E: “Mi jefe no está contento con mi trabajo”
P: “¿Cómo lo sabes?” o “¿Cómo, exactamente, sabes que tu jefe no está contento con tu trabajo?”
  • Referencia perdida: Se hacen juicios de valor y no está claro quién los ha hecho.
E: “Esta no es la manera de dirigir una empresa”
P: “¿Según quién?” o “¿Cómo sabes que esta no es la manera de dirigir una empresa?”. También puedes preguntar “¿Según San quién?” o “¿De acuerdo a qué mandamientos?”
  • Causa-efecto: El que habla establece una relación causa-efecto arbitraria entre dos sucesos o acciones. Construcciones habituales incluyen: si/entonces, porque, hace que, lleva a, provoca, etc…
E: “Cuando me miras me siento incómoda”
P: “¿Cómo exactamente hago que te sientas incómoda al mirarte?” o “¿Te sientes cómoda si no te miro?”
  • Equivalencia compleja: En esta situación, dos situaciones dispares se interpretan como si fueran idénticas. Estas dos experiencias pueden ser unidas por: así que, significa, implica.
E: “Mi jefe pasó por delante de mi mesa sin saludarme. Eso significa que no está contento con mi trabajo”
P: “¿Cómo significa el hecho de que no te haya saludado que no esté contento con tu trabajo?” o “¿Nunca has estado preocupado por la familia u otros asuntos y se te ha olvidado saludar a alguien?”
  • Presuposiciones: Una parte de la frase presupone o implica la existencia o no existencia de algo aunque no se mencione explícitamente.
E: “¿Cuándo vas a mostrar liderazgo en tu equipo?” (Presupone que ahora mismo no lo estás haciendo)
P: “¿Qué te hace pensar que no estoy mostrando liderazgo?” o “¿Cómo es que no demuestro liderazgo?”

La importancia del metamodelo en el diálogo interno
“Muchos creen estar pensando cuando meramente reordenan sus prejuicios”
—David Bohm

Si uno presta atención a su diálogo interno, a las conversaciones que mantiene consigo mismo, a las cosas que se dice en su cabeza, descubre que a menudo lo único que hace es dar vueltas sobre presuposiciones que no resisten un análisis más completo. Podemos decirnos a nosotros mismos “Juan piensa que soy imbécil” y a partir de ahí comenzar un argumento de varios minutos que puede venir acompañado de un intenso componente emocional. Si nos detuviéramos a analizar el diálogo con el metamodelo en la mano, o con un mínimo de sentido común, nos daríamos cuenta de que es imposible que sepamos lo que piensa Juan, con lo cual todas las conclusiones que se derivan de la primera dejan de tener una razón de ser y estamos abiertos a una interpretación más ajustada de lo que realmente está sucediendo.

De la misma manera, podemos pensar “Viajar en metro me agobia” y perpetuar inconscientemente ese problema. Si reformulamos la frase y nos decimos “Me agobio cuando viajo en metro”, pasamos a darnos cuenta de que la causa de la situación somos nosotros y no el metro. Esto nos devuelve nuestro propio poder y nos sitúa en disposición de abordar el problema de una manera activa en vez de seguir viéndonos como víctimas de la situación.

Si es importante emplear el metamodelo para hablar con otros, es también muy importante utilizarlo en nuestro diálogo interno para detectar fallos de razonamiento e incoherencias al describirnos nuestras experiencias a nosotros mismos. Si prestas atención a tu diálogo interno, te sorprenderá darte cuenta de la inmensa cantidad de conclusiones fraudulentas a las que llegas cada día y de la cantidad de trauma emocional, para ti y para otros, que puedes ahorrarte al describirte a ti mismo las cosas como realmente han sucedido.

domingo, 18 de abril de 2010

Video de redes

La alegría del encuentro

De cómo Internet, la tecnología y las redes sociales cambiaron los modos en que conocemos gente y nos vinculamos con los seres queridos
LANACION Domingo 21 de diciembre de 2008 | Publicado en edición impresa

¿Una moda pasajera?

Lejos de ser un fenómeno nuevo, el ser humano siempre vivió en comunidades y formó redes sociales desde el principio de la humanidad. Lo que fue evolucionando es el soporte tecnológico para establecer y mantener los contactos.

"Las personas viven en la intersección de distintos grupos, en general desconectados entre sí, y forman redes más o menos amplias y diversas", dice Laura Gingold, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). "No hay unas que sean mejores que otras. Las redes más cerradas o pequeñas (familia, amigos cercanos), tienen el valor de ser soportes, y de generar una identidad compartida. Las redes más amplias y diversificadas (relaciones laborales y sociales), son generadoras de nuevas ideas y posibilidades emprendedoras", asegura.

Según Laura Gingold, antropóloga y especialista en análisis de redes y capital social, en Buenos Aires, así como en los negocios hay ventajas competitivas para diferentes tipos de organizaciones, ellas también existen en las estructuras de red, dependiendo de su tipo. “Las redes más abiertas y desconectadas entre sus elementos, las más heterogéneas en términos de edades, industrias, composición demográfica e incluso género, serían las redes que tendrían más ventajas competitivas en un mercado”, dice.

Claro, siempre hay cosas por mejorar. Gingold alerta sobre el riesgo de emergencia de una frase común en teoría de redes: lazos que unen pero ciegan. ¿Qué quiere decir? Que hay que tener cuidado con las políticas de afinidad. Ejecutivos que son muy homogéneos en edad, se conocen de su paso por el MBA o son amigos del club, tienden a ver los problemas de la misma forma. “Esa empatía da sensación de seguridad”, señala Gingold, “pero al ver la forma de resolver problemas de manera similar, no agrega valor”.




En este sentido, las redes virtuales no sustituyen a las reales, sino que las complementan. En general, las personas con las que los jóvenes más se contactan virtualmente, son siempre las mismas. A veces se trata de aquellas más cercanas físicamente, y el objetivo del contacto es planear un encuentro real. En otras ocasiones, la red social sirve para mantener la comunicación con alguien cercano emocionalmente, pero alejado fìsicamente. Por eso, algunos autores sostienen que este tipo de redes refuerzan los vínculos más cercanos y debilitan los vínculos más lejanos y débiles.

Manuel Castells, sociólogo de la Annenberg School of Communication en la Universidad de Southern California, sostiene que las redes sociales están cambiando la forma de comunicarse de las personas. Gracias a las nuevas tecnologías, los intercambios se vuelven más frecuentes y breves. "Existe una sensación de contacto permanente, a cambio de menor contenido", advierte. La pregunta que siempre sobrevuela ante este tipo de evolución es si esta mayor conexión nos lleva a estar más comunicados.

Por María Gabriela Ensinck
revista@lanacion.com.ar


Estefanía Klimowitsch, Claudio Viveros, Michaela Carmein, Santiago Carrizo Fernández y Mariana Curras ya no conciben sus vínculos fuera de las redes sociales, la manera de comunicarse de estos tiempos Foto: Verónica Iglesia y Martín Lucesole

Cuando enciendo la computadora, entro a mi Facebook, veo quiénes están y qué planes hay para salir o encontrarnos", dice Mica (16), una estudiante de intercambio de Michigan (Estados Unidos) que está viviendo en Buenos Aires desde hace un par de meses. "Es una forma de seguir en contacto con mis amigos e incorporar otros nuevos", asegura. Se refiere a la red social on line creada en 2004 por Mark Zuckerberg, un estudiante de Harvard. Hoy, esa red es una de las más populares, con más de 70 millones de usuarios en todo el mundo.


¿Para qué se usan las redes sociales?

86%
Ver qué hacen mis amigos

79%
Enviar un mensaje a alguien

70%
Publicar y actualizar mi perfil

70%
Ver perfiles de personas que no conozco

59%
Buscar personas conocidas

55%
Escribir "tags" en el perfil o las fotos de alguien

53%
Solicitar a otros usuarios ser amigos

51%
Entrar al blog de alguien

47%
Escuchar y comparatir música

40%
Ver y compartir videos



"Si no tenés un perfil en Facebook, te quedás afuera de lo que pasa, porque la mayoría de las salidas se arreglan ahí", asegura Maru (17), estudiante en un colegio secundario de Caballito, que se conecta a la red social apenas llega del colegio y se queda on line hasta la noche, con breves pausas que deja asentadas con mensajes del tipo "fui a gimnasia" o "salí de compras".

El fenómeno no es nuevo. Las primeras redes sociales virtuales se crearon hace 7 u 8 años. Pero explotó en la Argentina a partir de 2007, con la difusión de invitaciones (vía e-mail ) para formar parte de una de estos espacios creados bajo el concepto de web 2.0 . Se trata de "la Internet de los blogs, las comunidades on line y los sitios colaborativos, donde los usuarios dejaron de ser meras audiencias o consumidores, para transformarse en protagonistas y emisores de sus propios contenidos (fotos, videos, textos y posts)", explica el periodista Leandro Zanoni, en su libro El Imperio Digital (Ediciones B).

viernes, 16 de abril de 2010

Aprender a tomar distancias



Un mapa o modelo de nuestro universo conocido.


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jueves, 15 de abril de 2010

¿Que es lo que nos hace felices?


Les presento a Dan Gilbert.

Es un feliz abuelo que ejerce como profesor de psicología en Harvard y autor del libro Tropezar con la felicidad.

Aquí les mostramos un video acerca de la felicidad, subtitulado y dividido en tres partes.

Nos cuenta que el cerebro humano triplicó su masa y que sintetizamos felicidad.

Que tenemos creencias económicamente correctas y que nuestra libertad de decidir futuros deliciosos es el enemigo de la felicidad sintética.

Que estamos ayudando a la gente a aceptar las cosas que no pueden cambiar y que funciona mejor cuando estamos atascados, ya que encuentras una manera de ser feliz.

Que el 66% de nosotros no conoce cómo producir felicidad, y cómo descubrimos las ventajas de establecer límites precisos, ya que tenemos en nosotros mismos la capacidad de fabricar aquello que buscamos tan trabajosamente afuera: La Felicidad.




















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Mapa mental de la PNL (simplificado)


Con gráficos y dibujos se entiende un poco mejor





En las Conferencias, los explicamos con mayores detalles.


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