martes, 6 de abril de 2010

Mapas internos del Viaje Interior

Hoy vamos a hablar de mapas.

Mapas para la mente, el cuerpo, las relaciones, el tiempo, el trabajo y el espíritu, entre otras distinciones.

Se trata de creer en las posibilidades.

Convengamos que un mapa no es lo mismo que el territorio, por ejemplo un mapa de ruta no ES la ruta, no tiene la extensión que tiene la ruta, no tiene los olores que puedo sentir cuando estoy parado al costado de la ruta, el mapa es sólo un modelo a escala.

El mapa “suprime”, “distorsiona” y “generaliza” es un modelo a escala de “la realidad de la ruta”. En el mapa no voy a encontrar a los animalitos que si puedo ver a los lados de la ruta.

Lo mismo ocurre con nuestros “mapas mentales” de lo que llamamos realidad, tendríamos que llamarla “mi realidad”, y tendríamos que darnos cuenta que mis mapas son solo modelos que he construido. Hacemos modelos de la realidad en nuestros mapas subjetivos.

Por ejemplo, tenemos un mapa interno denominado infancia, y cuenta con una cartografía definida y estructurada de lo que llamamos “escuela primaria”.

La PNL nos dice que trabajamos con mapas, o modelos y éstos siempre, suprimen, distorsionan y generalizan.

Juegos, amiguitos, escuela, recreos, kiosco, salud, ropa, juguetes, parientes, el mapa contiene múltiples distinciones.

Siguiendo con el ejemplo, éste mapa tiene imágenes, colores, películas, música, sonidos, voces y sensaciones varias, con una estructura definida, en algunos casos mutación y en otros permanencia.

Y entender y comprender esa estructura, nos permitirá rescatar los mejores momentos para aprender “como hacíamos” para ser felices cuando cursábamos la infancia.

Como si tuviéramos acceso a múltiples ventanas que nos muestran recursos olvidados.

Nos alegrábamos con facilidad y nos entusiasmaba un juego sencillo.

Se trata de creer en las posibilidades.

El mundo necesita oportunidades.

Con seguridad había “alguien” con mucha fe en vos.

De chicos aprendíamos de todos, y no nos atábamos a una sola forma de maestría. Además éramos incansables para jugar diferentes juegos, con distintas estructuras.

Recordar lo olvidado.

Y podemos ahora mismo, sentirnos mucho mejor al jugar y aprender con diversión y gozo a rescatar métodos y maneras subjetivas que de niños ejercitábamos con soltura y maestría.

A los chicos les siguen gustando las aventuras, las historietas, los héroes y sus desafíos.

Si ampliamos la metáfora del sendero interno, podremos ejercer algunos verbos:

VIAJAR

DESCUBRIR

EXPLORAR

APRENDER

ASOMBRARSE

COMPROMETERSE

Hay mucho más para comentar, pero sobre todo para indagar y bucear en las profundidades de la experiencia. Allí hicimos tres ejercicios.





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